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La difícil responsabilidad de ser papá… May 30, 2008

Posted by raultarela in Uncategorized.
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Definitivamente a todos los varones, casi con seguridad, la vida los conducirá a enfrentarse a la necesidad de asumir entre otras, a dos grandes responsabilidades. La primera es la de cumplir la función de esposo, y la segunda, la de tener que actuar con padre. En ambas condiciones las tareas a desarrollar están llenas de privilegios, responsabilidades y desafíos. En esta oportunidad nos vamos a referir a la segunda opción, la de ser papá. No podemos dejar de mencionar, que para ser verdaderamente un padre que pueda preciarse de serlo, deberá primero e indefectiblemente, ser un digno esposo. Algunas personas estiman que esto no debe ser así necesariamente, ya que una cosa son las funciones maritales y otras diferentes las concernientes a la paternidad. Sin embargo, tras muchos años de trabajo en la práctica de la consejería clínica pastoral en el campo de la familia y sus problemáticas, pude observar, que aquellos hombres que no cumplen sabia y dignamente con las funciones propias de un esposo, difícilmente lo hagan como padres (aunque pueden existir algunas pocas excepciones).

Uno de los mayores compromisos que un papá tiene, entre otros no menos importantes, es ser un ejemplo digno de imitar por sus hijos. Las cualidades que se deben observar son la de padre amante, proveedor, respetuoso, compañero, consejero, maestro y amigo (pero nunca más amigo que padre). Y en esta última opción mencionada precedentemente, se centra el fracaso de muchos progenitores, ya que con el correr de los años se transforman en “grandes amigos” de sus hijos, perdiendo casi habitualmente el control y la autoridad que como padres deben tener, el secreto está en ser lo uno sin dejar de ser lo otro.

En esta nota quisiera reflejar, la manera en que Dios a bendecido a los varones, otorgándoles la responsabilidad sacerdotal, de cuidar y proteger a sus familias, bajo los principios ineludibles y perfectos que brinda la palabra del Señor, incluyendo por supuesto el área espiritual.

Como una forma de aprecio de los hijos hacia sus padres, deseo dejar plasmada por medio del siguiente relato real, la importancia de un reconocimiento “a tiempo” para cada uno de ellos: “Cuando yo era muy pequeño, recuerdo que veía a mi padre como un ser gigantesco y perfecto, a quien admiraba profundamente. Con el correr del tiempo y al llegar a la adolescencia, mis pensamientos comenzaron lentamente a cambiar, ya no era mi papá el hombre sin defectos, pues comencé a comprender que tenía algunos errores, especialmente en lo que a entenderme a mi se refería. Ni que hablar cuando ya entrando en mi juventud, a partir de los dieciocho años más o menos, sentía de manera profunda y convincente, que como era de “otra época” y no había evolucionado hacia el modernismo, mi progenitor no podría jamás llegar a interpretar fielmente mis actitudes y pensamientos de avanzada… definitivamente era un anticuado. Los años fueron transcurriendo, me casé y formé mi propia familia, ya había pasado los veinticinco o veintiséis años de edad, y a pesar de que aún arrastraba algunos signos de los obtenidos en la pasada pero aun reciente juventud, comencé a tener un poco más de paciencia para escuchar lo que él con amor y sabiduría me decía. En el momento en que uno se siente un adulto hecho y derecho, más allá de los treinta y cinco años de edad, el viejo, como cariñosamente lo llamaba, entró a formar parte de mi vida como un consejero de significativa importancia, lo que se fue incrementando más y más con el paso de los años.  Sin embargo un día llegó, donde tristemente para mí, él falleció. Hoy, siendo yo no solo padre, sino también abuelo, con una acumulación de años sobre mis espaldas, en más de una oportunidad pienso que inteligente y que aplomado era mi papá, cuanto no daría ahora para tenerlo cerca y poder escucharlo”. Que significa esto, que a los padres hay que amarlos y respetarlos por siempre, no esperando a que ellos ya no estén. De nada sirve llorar junto a una tumba en un cementerio, si cuando verdaderamente era el tiempo en que se debía mostrar un sentimiento de amor, es decir en vida, quizás nunca se hizo.

Un abrazo y un beso en el tiempo de sus vidas, es el mejor regalo, lo que seguramente tendrá mucho más valor, que todos los arrepentimientos cuando él ya no esté. No debemos olvidar, que recordarlos va a ser muy importante, pero es imprescindible mostrarles amor mientras ellos viven.

Dios bendiga a todos los padres, no solo en este mes de junio que se les recuerda mediante un día especial, sino por el tiempo de los tiempos… pues ellos se lo merecen y la palabra de Dios lo recomienda.

RT

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